Críticas

EXPOSICIÓN GALERÍA VÉRTICE ENERO 2000

“Tan poco y tan sublime”

Texto catálogo: Fernando Castro Florez

“Aproximación a la obra de Kely”

“Pienso en la hierba de antes de la humanidad, de antes del lenguaje. En un espacio de hierba donde durmió un animal, y que conserva por un instante, al margen de toda conciencia, la forma.

Es entonces, en el amanecer del espíritu, en una mirada sobre la hierba aún aplastada, forma vaga aunque reveladora, presencia en la ausencia misma, cuando se forma la primera idea de lo que poco a poco se sustituye al mundo, el signo”. (Yves Bonnefoy: “Como ir lejos entre las piedras” en Apuntes sobre el dibujo.
En un cuadro de Kely vemos, como una aparición que se impone bruscamente, unas palabras, “EL MIRADOR”, pintadas por medio de una plantilla, esto es, estableciendo un contrate con los otros signos que remiten a la idea de una caligrafía deshilachada; sin embargo, ese texto neutro enlaza con un número (59) que se encuentra en un espacio delimitado (cuadro dentro del cuadro) en el que ha dibujado una estructura geométrica que tiene algo de esbozo de torre, debajo del que dispone un cono imperfecto. Los bordes superior e inferior de esta obra están llenos de inscripciones o “firmas” cubiertas, tachadas por gruesos trazos negros. Unos signos en rojo (un círculo que en el centro tiene una cruz, la letra M con un apóstrofo y otra cruz) están diseminados por ese espacio pictórico que, en el aspecto del simbolismo, es hermético. El equilibrio del trazo blanco vertical subraya el carácter principalmente compositivo de este cuadro en el que se advierten distintos momentos de intensidad; de las decisiones del collage a la pasión dibujística, la inmediatez del gesto o el remate que reintroduce el cálculo geométrico…

…El trabajo pictórico de Kely ha sido definido como “expresionismo de sentido vivencial”. Conviene tener presente que el gesto, la acción sobre el lienzo, no es lo mismo que el garabato infantil, de hecho, “el artista se diferencia del niño en que puede actuar con más movilidad y “dar la vuelta al timón” (H. Hartung). Un pintor sabe el momento en el que debe parar, establecer una estrategia de interrupción o cuando es necesario poner en escena toda la potencia del cuerpo. La proyección de las emociones en las pinturas no obliga a la caótica visceralidad, al contrario, puede implicar, como es el caso en Kely, una dinámica compositiva, una asunción de ritmos visuales que, por cierto, son característicos de la abstracción que, con frecuencia, establece analogías con la música, en la pretensión de conseguir algo absoluto. El artista es el hombre-táctil que acaba rozando la zona de vacío, la línea de sombra de lo innombrable; la mirada rescata y protege cosas, pero al hacerlo las entrega a otra catástrofe. Beckett hablaba de “horadar agujeros” en el lenguaje para ver u oír lo que está detrás, el cuadro desgarrado, esa imagen que no lleva a un grado cero, sino que al contrario la blancura está profanada e incluso debajo de la pintura negra vibran otros colores. En la obra de Kely es determinante el reduccionismo cromático y su preferencia por el color negro sobre el que intervienen gestos mínimos o materiales heterogéneos. Una de las tareas del arte, indicaba Adorno, consiste en expresar lo inarticulado e incipiente, lo disparatado y arbitrario desde a perspectiva de lo articulado y forado, sin racionalizarlo; reinventar lo amorfo, descomponer, aunque se siga manteniendo la apariencia de unicidad. El cuadro no es más que una estructura detallada que permite catalizar una experiencia, soporte de una acción en la que dialogan azar y cálculo, surgiendo composiciones de armonía paradójica…

…que en Kely comporta la necesidad de construir un lugar, acceder a una nueva topología del imaginario …

…”Y no fueron y no son grandes pintores sino aquellos que han dejado durar un poco en sus líneas, en sus colores mismos, ese instante de suspensión, resignándose sin embargo, para concluir, a coger uno de esos caminos balizados que dan a las civilizaciones su forma” (Yves Bonnefoy: “Como ir lejos, entre las piedras” en Apuntes sobre el dibujo.