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	<title>admin &#8211; Kely Mendez</title>
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		<title>Exposiciones ARCO</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jan 2011 22:14:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Exposiciones]]></category>
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		<title>Exposiciones de Pintura</title>
		<link>http://kelymendez.com/obras/pintura/exposiciones-de-pintura</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jan 2011 22:10:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pintura]]></category>
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		<title>Exposiciones de Fotografía</title>
		<link>http://kelymendez.com/obras/fotografia/exposiciones-de-fotografia</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jan 2011 22:05:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Fotografía]]></category>
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		<title>EXPOSICIÓN MADRID SEPTIEMBRE 2008</title>
		<link>http://kelymendez.com/criticas/exposicion-madrid-septiembre-2008</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jan 2011 21:54:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
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					<description><![CDATA[“Otras luces” Texto catálogo: Juan Manuel Bonet “Palabras para una Kely sin palabras” Curiosamente la obra de la asturiana Kely Méndez Riestra, que firma “Kely” a secas, la ha conocido uno vía París y una galerista francesa amiga, Thessa Herold, nacida en España y que a lo largo de los últimos años ha hecho una...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>“Otras luces”</p>
<p>Texto catálogo: <strong>Juan Manuel Bonet</strong></p>
<p><strong>“Palabras para una Kely sin palabras” </strong></p>
<p>Curiosamente la obra de la asturiana Kely Méndez Riestra, que firma “Kely”  a secas, la ha conocido uno vía París y una galerista francesa amiga, Thessa Herold, nacida en España y que a lo largo de los últimos años ha hecho una labor fantástica en pro de la difusión de nuestro arte en el país vecino. El histórico Pierre Daix, memoria viva de la cultura del siglo XX, fue el prologuista del catálogo de la primera individual de Kely allá, celebrada en 2000. Alexandre Grenier hizo otro tanto para el de la segunda individual en esa sala “Mano de Seda”  –en francés se optó por titularla L’enjeu de la transparence- que tuvo lugar en 2003. Uno leyó en su día esos textos y también otros que sobre la labor de la pintora han ido escribiendo el novelista José María Guelbenzu –que ha citado a su propósito el maravilloso poema del metro de Paris escrito por Ezra Pound en tiempos del “imagisme”, Fernando Castro Flórez, o los asturianos Javier Barón, Juan Cueto, Angel Antonio Rodríguez y Rubén Suárez el último de los cuales contempla la suya como “pintura libre y vivida”.<span id="more-33"></span></p>
<p>Pintura libre y vivida, sí. Puestos a ubicar en alguna parte el trabajo de Kely, inevitablemente hay que hacerlo en el ámbito de lo lírico, ámbito que ha sido uno de los más fecundos de la tradición moderna españolo, del 27 y la “pintura-fruta” boresiana, a los ochenta y a los “líricos de fin de siglo” pasando por buena parte de la generación del cincuenta o generación abstracta, a cuya vertiente informalista hace Alexandre Grenier pertinente referencia como “background” de esa obra, y habría que añadir que de otras bastantes surgidas durante la Transición. Tras una etapa en que gustaba de lo fragmentario y en que hacía acto de presencia el concepto de “collage”, Kely se centró en cuadros nebulosos, con luces y con hielo y con agua y con cielo y con humo y con grisalla, cuadros despojados, en azules y rojos y naranjas, pero también con mucho negro y por supuesto con mucho blanco –importancia en todo el ciclo moderno de la mallarmeana página en blanco, algo que está especialmente claro en Cy Twombly-, cuadros complejos, en ocasiones construidos por superposición de planos –en cuanto a los materiales, seda, lona, cristal, papel, metacrilato: técnicas realmente mixtas- atravesados, en primer plano, por tramas, por redes gráficas, por leves caligrafías, por marañas y recordaré que Maraña se titula, en 2003, un cuadro suyo con algo de michauxiano, y que figuró en su segunda individual con Thessa Herold. Cuadros evocadores de paisajes reducidos a su mínima expresión, de instantes fugitivos robados al tiempo, de Horas aparte, como se tituló en 2005 su anterior individual en Fruela. Cuadros de la emoción. Cuadros, por algún lado, simbolista, o neo-simbolistas, como sucede a menudo con la abstracción lírica. Cuadros, en más de un caso, tachistas, en el sentido “fifties” del término: ver por ejemplo, también en 2003 y también en el catálogo de Thessa Herold, Mancha Grande. Cuadros impregnados de una profunda melancolía…</p>
<p>…Acabo de referirme a la caligrafía y también he aludido al siempre admirable Henri Michaux, a quien Kely rindió homenaje en un breve texto –donde dice la fascinación que sobre ella ejercen las “escrituras negras” del belga, “que parecen tener piernas y querer darse a la fuga” –incluido, junto a los de otros artistas en el catálogo de una muestra organizada por Thessa Herold en 1999: Henri Michaux: Le regard des autres. Ella llegó a ese universo de lo caligráfico –también ha dibujado con hilo- en una época en que frecuentemente incluía números, y también palabras, números…</p>
<p>…Al titular, a la inversa Sin palabras su individual de 2005 en Vértice, Kely parecería estar sugiriendo que hoy ha optado por el reino del silencio: fuera también números y plantillas..Ello es cierto…y no es cierto. Efectivamente ya no comparecen las palabras –ni tampoco los números- en la superficie de sus cuadros, en los cuales impera el silencio de la pintura del que ha hablado a su propósito Pierre Daix en su texto de 2000, pero Kely no rehúye, antes al contrario, la reflexión. Ya he citado su prosa sobre Michaux. Pistas interesantes acerca de sus dudas e interrogaciones como artista y acerca de su deseo de cuestionarse permanentemente a sí mismo, nos las proporciona otro texto “Cuadros para una exposición” publicado en 2002 en un volumen colectivo cordobés. Ahí en un tono conversacional, la asturiana habla de todo un poco, del Victor Hugo pintor, de Pessoa y de Borges de cine, del drama de Rothko y curiosamente hasta del Conde de Lampedusa y su interés por los escritores “magri”, delgados…También del caos de la intuición –asunto evidentemente fundamental para alguien partidario como ella de la lírica-, de la duda…”Estar instalada en la duda constante no implica necesariamente no tener cosas muy claras”.</p>
<p>Aunque hoy da muestras de mucho mayor control, de mucho mayor distanciamiento, Kely, para construir sus cuadros, por ejemplo estos cuadros bellísimos que van a integrar esta su segunda exposición individual, titulada “Otras luces”, sigue rigiéndose por leyes poéticas. Ahora se diría que habita un mundo flotante, con algo de japonés esencial. Mundo nocturno y lunar, mundo de constelaciones en que el caos se ordena, mundo alado, mundo vegetal, mundo del bosque y del viento, mundo de flores esquemáticas de sofisticado barroquismo, mundo de dominante blanca y negra –con rojos también, con oros, y por supuesto con grises simbolistas- mundo en que en varios casos todo se despliega sobre un fondo blanco más liso que nunca, mundo en que predominan lo orgánico y lo ornamental –incluso lo artificial- mundo en que lo decorativo es reivindicado del mismo modo que para escándalo de los formalistas puritanos lo reivindicó en su tiempo el propio Matisse y del mismo modo que hoy mismo lo reivindican el norteamericano Philip Taafe o las brasileñas Beatriz Milhazes y Janaina Tschäppe…Frente a este lógico tropicalismo de las dos cariocas a las que acabo de referirme, Kely, que también es pintora de la intensidad sigue manteniéndose como moradora del melancólico Septentrión. Al optar ahora por una mayor contención formal, logra que sus metáforas, ahora impregnadas de ese japonismo esencial, no anecdótico que recorre gran parte del arte de los siglos XIX y XX, resulten más eficaces que nunca.</p>
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		<title>EXPOSICIÓN GALERÍA VÉRTICE JUNIO 2000</title>
		<link>http://kelymendez.com/criticas/exposicion-galeria-vertice-junio-2000</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jan 2011 21:52:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
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					<description><![CDATA[Texto catálogo: Rubén Suárez “Reinventando la pintura en cada cuadro” La pintora. En el panorama artístico asturiano es hoy Kely Méndez Riestra la pintora con mayor proyección internacional, tanto por el hecho de que su trabajo ha despertado el interés de varios destacados galeristas extranjeros como por la propia dinámica de su obra, en sus...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Texto catálogo: <strong>Rubén Suárez</strong></p>
<p><strong>“<strong>Reinventando la pintura en cada cuadro</strong>”</strong></p>
<p>La pintora.</p>
<p>En el panorama artístico asturiano es hoy Kely Méndez Riestra la pintora con mayor proyección internacional, tanto por el hecho de que su trabajo ha despertado el interés de varios destacados galeristas extranjeros como por la propia dinámica de su obra, en sus planteamientos y en el uso de los elementos plásticos con los que la construye, plenamente homologable con los principios que han inspirado la nueva abstracción, redefinida, contaminada, apropiacionista, pero sobre todo sin imperativos determinantes de tendencia, reivindicando su derecho a manifestar con entera libertad.</p>
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			</item>
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		<title>EXPOSICIÓN GALERÍA VÉRTICE ENERO 2000</title>
		<link>http://kelymendez.com/criticas/exposicion-galeria-vertice-enero-2000</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jan 2011 20:45:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
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					<description><![CDATA[“Tan poco y tan sublime” Texto catálogo: Fernando Castro Florez “Aproximación a la obra de Kely” “Pienso en la hierba de antes de la humanidad, de antes del lenguaje. En un espacio de hierba donde durmió un animal, y que conserva por un instante, al margen de toda conciencia, la forma. Es entonces, en el...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>“Tan poco y tan sublime”</p>
<p>Texto catálogo: <strong>Fernando Castro Florez</strong></p>
<p><strong>“Aproximación a la obra de Kely” </strong></p>
<p>“Pienso en la hierba de antes de la humanidad, de antes del lenguaje. En un espacio de hierba donde durmió un animal, y que conserva por un instante, al margen de toda conciencia, la forma.</p>
<p>Es entonces, en el amanecer del espíritu, en una mirada sobre la hierba aún aplastada, forma vaga aunque reveladora, presencia en la ausencia misma, cuando se forma la primera idea de lo que poco a poco se sustituye al mundo, el signo”. (Yves Bonnefoy: “Como ir lejos entre las piedras” en Apuntes sobre el dibujo.<br />
<span id="more-22"></span>En un cuadro de Kely vemos, como una aparición que se impone bruscamente, unas palabras, “EL MIRADOR”, pintadas por medio de una plantilla, esto es, estableciendo un contrate con los otros signos que remiten a la idea de una caligrafía deshilachada; sin embargo, ese texto neutro enlaza con un número (59) que se encuentra en un espacio delimitado (cuadro dentro del cuadro) en el que ha dibujado una estructura geométrica que tiene algo de esbozo de torre, debajo del que dispone un cono imperfecto. Los bordes superior e inferior de esta obra están llenos de inscripciones o “firmas” cubiertas, tachadas por gruesos trazos negros. Unos signos en rojo (un círculo que en el centro tiene una cruz, la letra M con un apóstrofo y otra cruz) están diseminados por ese espacio pictórico que, en el aspecto del simbolismo, es hermético. El equilibrio del trazo blanco vertical subraya el carácter principalmente compositivo de este cuadro en el que se advierten distintos momentos de intensidad; de las decisiones del collage a la pasión dibujística, la inmediatez del gesto o el remate que reintroduce el cálculo geométrico…</p>
<p>…El trabajo pictórico de Kely ha sido definido como “expresionismo de sentido vivencial”. Conviene tener presente que el gesto, la acción sobre el lienzo, no es lo mismo que el garabato infantil, de hecho, “el artista se diferencia del niño en que puede actuar con más movilidad y “dar la vuelta al timón” (H. Hartung). Un pintor sabe el momento en el que debe parar, establecer una estrategia de interrupción o cuando es necesario poner en escena toda la potencia del cuerpo. La proyección de las emociones en las pinturas no obliga a la caótica visceralidad, al contrario, puede implicar, como es el caso en Kely, una dinámica compositiva, una asunción de ritmos visuales que, por cierto, son característicos de la abstracción   que, con frecuencia, establece analogías con la música, en la pretensión de conseguir algo absoluto. El artista es el hombre-táctil que acaba rozando la zona de vacío, la línea de sombra de lo innombrable; la mirada rescata y protege cosas, pero al hacerlo las entrega a otra catástrofe. Beckett hablaba de “horadar agujeros” en el lenguaje para ver u oír lo que está detrás, el cuadro desgarrado, esa imagen que no lleva a un grado cero, sino que al contrario la blancura está profanada e incluso debajo de la pintura negra vibran otros colores. En la obra de Kely es determinante el reduccionismo cromático y su preferencia por el color negro sobre el que intervienen gestos mínimos o materiales heterogéneos. Una de las tareas del arte, indicaba Adorno, consiste en expresar lo inarticulado e incipiente, lo disparatado y arbitrario desde a perspectiva de lo articulado y forado, sin racionalizarlo; reinventar lo amorfo, descomponer, aunque se siga manteniendo la apariencia de unicidad. El cuadro no es más que una estructura detallada que permite catalizar una experiencia, soporte de una acción en la que dialogan azar y cálculo, surgiendo composiciones de armonía paradójica…</p>
<p>…que en Kely comporta la necesidad de construir un lugar, acceder a una nueva topología del imaginario …</p>
<p>…”Y no fueron y no son grandes pintores sino aquellos que han dejado durar un poco en sus líneas, en sus colores mismos, ese instante de suspensión, resignándose sin embargo, para concluir, a coger uno de esos caminos balizados que dan a las civilizaciones su forma” (Yves Bonnefoy: “Como ir lejos, entre las piedras” en Apuntes sobre el dibujo.</p>
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		<title>EXPOSICION GALERIA TESSHA HEROLD PARIS 2000</title>
		<link>http://kelymendez.com/criticas/exposicion-galeria-tessha-herold-paris-2000</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jan 2011 20:45:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Críticas]]></category>
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					<description><![CDATA[Texto catálogo: Pierre Daix “Kely y la reinvención de la pintura” …Y lo que más me impresiona en la obra de Kely es que la emprende en serio con una decisión, un inventiva e incluso un sentido de la provocación que merecen examen. Creo que los logros de Kely residen en el hecho de que...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Texto catálogo: <strong>Pierre Daix</strong></p>
<p><strong>“Kely y la reinvención de la pintura” </strong></p>
<p>…Y lo que más me impresiona en la obra de Kely es que la emprende en serio con una decisión, un inventiva e incluso un sentido de la provocación que merecen examen.</p>
<p>Creo que los logros de Kely residen en el hecho de que esta artista sabe ofrecernos simultáneamente un espacio, un tiempo de penetración de su pintura y de sus sorpresas. Es decir, en otros términos, que hace frente deliberadamente a las presiones de su época para oponerles, gracias a efectos mínimos o desconcertantes e inesperados, en un espacio en el que la mirada se libera, penetra en un universo distinto y ajeno a los ritmos desenfrenados y a las tensiones externas.  Cada una de sus obras tiende a hacernos franquear la zanja, el gap –para decirlo utilizando uno de sus títulos- entre el espacio cotidiano forzado y ese universo humano tan distinto al que sólo la pintura puede darnos acceso. Hace un siglo, cuando nacía el cinematógrafo, un pintor francés llamado Rochegrosse imaginó lienzos gigantescos preñados de violencia, de sangre y de estupro, extrañamente anunciadores de los peores desencadenamientos hollywoodienses en la gran pantalla. Hoy ya no los vemos.<br />
<span id="more-20"></span><br />
Lo que sí vemos son los minúsculos esbozos de Seurat –que en esa época estaba siendo descubierto-, esbozos que, frente al tumulto, engendraban, gracias a una pincelada hecha de elementos mínimos, el silencio. Kely me hace pensar en ello, pero su utilización de intervenciones tenues –intervenciones deliberadamente modestas en el espacio de sus lienzos que le permiten superar el tumulto ambiente y contraponerle el hecho de que basta poca cosa, apenas un signo, para imponer el silencio de la pintura-, esa utilización, digo, era aun inimaginable en la época de Seurat, a pesar de sus puntitos. Para ello, ha sido necesaria toda esa experiencia, hecha de contrastes y de transgresiones, de nuestro siglo XX.</p>
<p>Y así Kely interviene en el meollo mismo del debate sobre el arte contemporáneo, debata en el que, no por casualidad, se pretende designar en realidad bajo ese título todo cuanto elimina el recurso a la pintura misma. La moda, que incita a salir del campo de la pintura gracias a instalaciones de toda suerte de objetos y de vídeos, sigue proponiendo esa misma tendencia a disolverse, sin tomar distancias, en el espacio-tiempo de la época y a anular esa distancia a cambio de una intervención instantánea. Y esta tendencia rescinde así también ese otro lugar, tanto espacial como temporal, que los pintores han procurado engendrar desde los inicios de la pintura en Occidente en el siglo XIII.</p>
<p>Cierto es que la necesidad de resistencia a esa sumisión contemporánea a los ritmos desenfrenados de lo cotidiano puede también llevar a un inmovilismo puramente decorativo: véase el caso de Buren o de Toroni. El mérito de Kely reside por el contrario en haber sabido crear rupturas que puedan llevar en su propio seno su propio movimiento y que, por la perturbación misma que introducen, pueden dar a luz un tiempo otro, un tiempo íntimamente pictórico, en la variedad y la riqueza de las modulaciones que nos lo comunican. Un tiempo en el que se desarrolla el viaje. Y así ella nos ofrece también un florecimiento de la pintura que, al mismo tiempo, es florecimiento de la información. Aún mejor, que nos ofrece una escala en la cual orientarnos hacia el punto mismo en el que el tumulto exterior borra o confunde los puntos de referencia.</p>
<p>Kely sobrepasa de esta manera los bloqueos del minimalismo –en el sentido que le dan las clasificaciones del mercado- pero sobre todo las deconstrucciones usuales de la pintura que quedan tan sólo en una evidencia banal. Nos enseña a reconstruir nuestra visión y nos revela que hay que volver a inventar la pintura una vez más para descubrir el mundo con mirada nueva. Un renacer inédito de la pintura está ante nosotros. Permitan ustedes que salude esta excelente noticia.</p>
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